¿Qué datos recopila WhatsApp sobre nosotros?

Desde que este verano WhatsApp anunciara un cambio en los Términos de Servicio y Política de Privacidad se generó un debate sobre qué datos iban a recopilar sobre sus usuarios y qué iban a compartir con Facebook.

En la nueva actualización de los términos, venía seleccionada por defecto una casilla donde permitimos a Facebook recolectar información sobre nosotros, incluido nuestro número de teléfono. Se podía desactivar la casilla, con un tiempo límite de 30 días que ya ha expirado. Si no la has quitado sólo has tenido una opción: aceptar los nuevos términos de uso, incluyendo a Facebook en la ecuación.

A muchos os sonará raro. ¿Qué tiene que ver Facebook con WhatsApp? Todo tiene más sentido si sabemos que Facebook compró el gigante de mensajería en 2014.

 

Facebook compra Whatsapp y sus 465 millones de usuarios.

Actualmente, WhatsApp ya ha superado los 1000 millones de usuarios.

 

Pero, ¿para qué quiere Facebook nuestro número de teléfono?

Según el documento que ha facilitado WhatsApp, la actualización de los términos se hace para reflejar mejor las nuevas funciones como la llamada de WhatsApp, WhatsApp Web y el sistema de cifrado de extremo a extremo. Sin embargo, y aquí viene lo interesante, van a compartir información con Facebook amparándose en la experiencia de usuario:

“Nuestros Términos y Política de Privacidad también explican que somos parte de la Familia de empresas de Facebook. Aunque WhatsApp seguirá funcionando como un servicio independiente de Facebook, planeamos compartir cierta información con Facebook y la familia de empresas de Facebook que nos permitirá coordinarnos más y mejorar las experiencias entre nuestros servicios y los que Facebook y la familia de empresas de Facebook ofrecen.”

Según el documento, “Facebook y las demás empresas de la familia de Facebook también pueden usar nuestra información para mejorar tus experiencias con sus servicios, así como sugerencias (por ejemplo, de amigos o conexiones, o de contenido interesante), mostrar anuncios y ofertas relevantes”, aunque se esfuerzan en recordar que WhatsApp seguirá libre de publicidad. También siguen recordando que los mensajes y archivos que compartamos con nuestros contactos “se mantienen privados y no se compartirán para que otros los vean en Facebook. De hecho, Facebook no usará tus mensajes de WhatsApp para ningún otro propósito distinto del de ayudarnos a operar y proveer nuestros Servicios“. Pero, ¿si WhatsApp es incapaz de leer los mensajes encriptados de extremo a extremo, cómo va Facebook a usar los mensajes con algún tipo de propósito, del tipo que sea?

WhatsApp almacena la información de nuestra cuenta y la libreta de direcciones de nuestro móvil (incluyendo números que no tengan WhatsApp), aparte de nuestro nombre, foto de perfil y actualizaciones de estado. En cuanto a los mensajes, los términos aseguran que no los conservan: “Una vez que se entregan tus mensajes (incluidos tus chats, fotos, videos [sic], mensajes de voz, documentos e información de tu ubicación), se eliminan de nuestros servidores. Tus mensajes se almacenan en tu propio dispositivo”. Sin embargo, si el mensaje no se puede entregar, pueden guardarlo en sus servidores hasta 30 días. También aparece curiosamente que “para mejorar el rendimiento y entregar mensajes de multimedia de manera más eficaz”, pueden guardar de forma automática en sus servidores una foto o un vídeo popular si lo están compartiendo muchas personas, aunque aseguran que “el cifrado de extremo a extremo significa que tus mensajes están cifrados para salvaguardarlos y que ni nosotros ni terceros los puedan leer”. Aparte de esto, también almacenan información sobre nuestras conexiones y el servicio de atención al cliente.

En la preocupación por la confidencialidad de las comunicaciones, WhatsApp dio un nuevo paso con el cifrado de extremo a extremo, algo que ya incorporaba Telegram desde que nació. La falta de cifrado era su punto débil, ya que dejaba la puerta abierta a que se pudieran interceptar mensajes, llamadas o archivos. Junto a la novedad del cifrado extremo a extremo, sus condiciones especifican implícitamente que WhatsApp no dispone de puertas traseras para “proveedores de servicios de emergencia, como la policía, bomberos u hospitales, ni se conectan con puntos de respuesta de seguridad pública”. Literalmente, cita en mayúsculas que “NO PROPORCIONAMOS ACCESO A SERVICIOS DE EMERGENCIA”. En este aspecto, las compañías quieren “vender” confidencialidad porque la ausencia de ella o la sospecha de que puedan ceder información privada a agencias de seguridad u organismos gubernamentales puede repercutir negativamente en las ventas.

Es una política similar a la de Apple en su disputa con el FBI. Tras los ataques terroristas de San Bernardino (California, Estados Unidos) en los que murieron 14 personas, una jueza obligó a Apple a proporcionar una puerta trasera a sus iPhone para que el FBI pudiera extraer los datos. Pero Apple se negó basándose en que pondría en riesgo la confidencialidad de la información manejada por todos los usuarios. En su página web, aseguran que “Apple no extraerá datos iOS en respuesta a una orden judicial porque la información que debe extraerse está protegida por una clave de encriptación ligada al código del usuario, que Apple no posee”. Si bien, es cierto que al final el FBI consiguió acceder al dispositivo sin la ayuda de Apple.

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