Información fidedigna sobre medicina y salud en Internet

16963258-retrato-del-malvado-doctor-en-bata-de-laboratorio-y-una-corbata-con-el-fondo-oscuro-y-siniestro-exprHace poco, una amiga mía compartió un artículo médico en una red social que me llamó bastante la atención. Sin querer entrar en demasiados detalles, alertaba de que consumir un tipo de alimentos (todos eran cárnicos) era peligroso para la salud porque eran ácidos y, sin embargo, consumir alimentos de pH básico o alcalino (todos vegetales) era saludable, basándose todo en el supuesto estudio de un señor que, según rezaba el artículo, ganó el premio Nobel en 1936.

Empecé a investigar sobre la web que publicaba el artículo y, enseguida, las alarmas saltaron en mi cabeza. No había citas ni fuentes para contrastar, los artículos a los que se referían no aparecían por ningún lado y, el ganador del Nobel en 1936, tampoco era el que el autor del artículo citaba. Quise averiguar más sobre el blog que publicaba dicho artículo pero de nuevo, saltaron las alarmas cuando, por más que lo busqué, no encontré quién firmaba dicho artículo o quién lo tradujo, ni aparecía tampoco el autor (o autores) del blog, ni una dirección de correo electrónico donde contactar con ellos.

doutor-malvadoEn ese momento, mi reflexión fue: “Una persona que no se identifica, está contándome algo que nunca había escuchado, sin más información para poderlo contrastar ni referencias, y cuando empiezo a investigarlo por mi cuenta, fácilmente todo empieza a desmontarse”. Empecé a observar las redes sociales y, para mi (desagradable) sorpresa, descubrí la cantidad de noticias que tan naturalmente se comparten sobre salud y medicina como reales si bien, en el 90% de los casos, no se pueden verificar y cuyos autores no se identifican, todas ellas con titulares muy llamativos del tipo: “Increíble dieta: los expertos están asombrados”; “Los 10 alimentos que pueden matarte”; “Un nuevo medicamento: todos los doctores están enfurecidos”… poniendo, muchos de ellos, a los médicos como el enemigo perverso y malévolo digno de una serie de terror de los 80 cuando, con un poco de investigación, se podría comprobar que la mayoría de ellos no tienen criterio médico ni científico alguno entonces, ¿por qué se comparten?.

Muchos pensarán que lo hacen porque la gente es tonta o simplemente vaga pero, mi opinión, es que simplemente mucha gente no sabe distinguir entre lo fiable y lo inventado, entre lo riguroso y lo comercial o lo sensato y lo sensacionalista porque, en realidad, nadie les ha enseñado a distinguir entre ambas cosas pues, no se les ha dado las herramientas necesarias para que cada uno pueda tener su propio criterio y pueda diferenciar entre lo auténtico y los “fakes”, a lo que hay que sumar que, al ser la medicina y la salud un tema tan complejo y desconocido para muchos, con un simple razonamiento, aunque sea erróneo, cualquier cosa resulta creíble, pudiendo construirse así, una gran mentira con pequeños fragmentos de verdad.

Y esta es la razón de este artículo. Quisiera ofrecer una ayuda para que aprendamos a saber distinguir artículos de salud honestos de los que simplemente quieren ser populares, por no hablar de los que quieren utilizarnos directamente. No quiero deciros qué leer o qué no leer, porque entonces os estaría manipulando. Lo que intento es daros las herramientas para que vosotros mismos decidáis si lo que estáis leyendo es fiable.

Para empezar, existen webs de profesionales reales de la salud que, se encargan precisamente de esto, de averiguar si otras webs con contenidos médicos y de salud son de confianza o no lo son.

Una de estas páginas es la web de la Fundación Health On Net, que sólo otorga el distintivo HON Code (o código HON) a aquellas webs cuyo contenido ha sido revisado, contrastado y actualizado periódicamente por profesionales de la salud de todos los ámbitos. Además, ofrece la posibilidad de descargar un complemento para nuestro navegador web que nos informa si la página web que visitamos tiene el código HON y, por lo tanto, si sus contenidos son fiables.

Lo podéis descargar aquí: http://www.hon.ch/HONcode/Patients/Plugin/Plugins.html con la única salvedad que sólo está disponible para Internet Explorer® y Mozilla Firefox®.

En el ámbito nacional, tenemos la Web Médica Acreditada que, publicada por el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, además de su distintivo, ofrece al usuario un decálogo para un uso correcto sobre webs de salud: http://wma.comb.es/es/usuarios-decalogo.html

Y por si aún os parece poco, se está construyendo el proyecto Webs Médicas de Calidad, una iniciativa en Internet, que tiene como objetivo la mejora de la calidad de las Webs de contenido sanitario relativo a la salud humana desarrolladas en lengua española.

Hasta ahora tenemos tres herramientas que nos pueden ayudar pero, ¿significa esto que si una web no tiene ninguno de estos distintivos, su contenido es automáticamente incorrecto o carente de fiabilidad? No tiene por qué.

Como último recurso, siempre deberíamos confiar en nuestro propio criterio, por ello, he aquí una serie de pautas a seguir para saber si un contenido es fiable o no (y que es extensible prácticamente a cualquier tipo de web):

  • Autoría. Identificación y credenciales de los autores. ¿Quiénes son? ¿A qué se dedican? ¿Cuánto hace que escriben y por qué lo hacen? ¿Qué relación tienen en el campo de la salud?
  • Actualización de la web. ¿De qué fecha es el artículo? ¿Se actualiza regularmente la web con nuevos contenidos? ¿Se actualizan los datos que exponen?
  • Transparencia y honradez. Financiamiento. El artículo, ¿es objetivo o nos induce a pensar de una determinada forma? ¿Está financiada esa web? Si es así, ¿por quién? ¿Puede haber conflicto de intereses?
  • Garantía de confidencialidad. Si hacemos una pregunta o una consulta, ¿permanecerá de forma privada o lo harán público?
  • Garantía de los enlaces y sus contenidos. Si nos mandan a otras webs o blogs citándolos como fuentes, ¿son éstas fiables? ¿Están bien los enlaces o están rotos?
  • Protección del usuario. Derecho a la información y protección de datos (LOPD). ¿Tenemos acceso a nuestros datos si nos hemos registrado en esa web? ¿Sabemos qué han hecho con ellos?
  • Accesibilidad y facilidad de navegación. ¿El texto está bien redactado o tiene muchas faltas de ortografía? ¿Es fácil encontrar a los autores de la página web? ¿Es fácil navegar por ella? ¿Nos da la oportunidad de opinar sobre el contenido a través de algún formulario o un correo electrónico? ¿Aparece alguna dirección e-mail donde poder contactar con los autores?

Con todas estas herramientas en nuestra mano, estaremos más preparados para distinguir los blogs y webs que son fiables de las que no; podremos diferenciar entre lo real y lo sensacionalista; y, en definitiva, podremos tener nuestro propio criterio para saber razonar por nosotros mismos, ya que aquél que es capaz de pensar por sí mismo, será libre.

Hasta otra.

Sobre el Autor:

Me llamo Luis Saldaña Ortiz. Soy Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico con una experiencia de 4 años en diferentes hospitales del Servicio Andaluz de Salud. Actualmente estudio Medicina y espero ejercerla algún día. Soy un gran apasionado de la ciencia y la investigación y me gusta hacerla llegar a todo el mundo, por lo que intento ser un humilde divulgador científico.

Correo: luissaldanaortiz@gmail.com

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