Telegram, la nueva alternativa cifrada para nuestros mensajes.

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Con un crecimiento entre los 150.000 y 200.000 nuevos usuarios al día, no es de extrañar que, esta nueva alternativa (realmente gratuita) al omnipresente Whatsapp, esté colocada como la primera en número de descargas gratuitas en el Play Store pero, tras anteriores intentos por parte de Line, Viber, ChatOn, etc. ¿qué hace a Telegram diferente?.

Como he mencionado antes, lo primero que debemos destacar es que la empresa desarrolladora ya ha anunciado que no introducirán publicidad ni cobrarán por el servicio, además de tratarse de un programa con código completamente abierto  lo cual, nos permite hacer aportaciones si alguno de nosotros descubre algún fallo de seguridad.

Otra diferencia llamativa es que, a diferencia de los 50 usuarios por grupo que nos permite Whatsapp, el aspirante ruso permite grupos de 200 personas, además de poseer chats temporales y secretos, que nos permitirán enviar mensajes que se autodestruirán en un tiempo determinado, con un nivel muy alto y potente de cifrado para evitar ser detectado.

Lo más destacable de Telegram es que ha desarrollado un protocolo llamado MTProto que cuenta con un sistema de cifrado AES de 256bits, que cifra por bloques, cadenas de 128bits y el protocolo criptográfico Diffie-Hellman que permite a los dos usuarios a que lleguen a una clave común sin tener que transmitirla pero, como AES es vulnerable, para contrarrestar posibles ataques, cuando se cifra un mensaje se le añade una cadena aleatoria que define el servidor, la hora y el orden, además de usar un código de verificación de mensaje que es único, de manera que si se cambia algún carácter, dicho código será distinto.

Telegram es además un servicio multiplataforma. A diferencia de Whatsapp que sólo nos permite la utilización del servicio en nuestro Smartphone, el servicio de mensajería ruso nos permite acceder al servicio desde tablets y pc, gracias a lo cual, podemos hacer envíos de todo tipo de formatos, como documentos de Word, PDF, etc. (máximo 1Gb) con gran rapidez gracias a que sus servidores están descentralizados y los usuarios se conectan al situado más cerca.

 

Bien es cierto que, como ha dicho Pavel Durov (fundador de Telegram), “ninguna aplicación es segura al 100%” y, Telegram no es una excepción aunque, desde Rusia han anunciado una recompensa de 200.000$ en Bitcoins a quien sea capaz de romper el cifrado, si bien, en este caso nos referimos a pequeños detalles:

De momento, Telegram no nos permite realizar videollamadas o enviar notas de voz sin contar con que, si se enorgullece de presentarse con el lema: “recuperando nuestro derecho a la privacidad” al igual que Whatsapp, indica el día y hora en que un usuario se ha conectado por última vez lo cual, es bastante indiscreto en muchos casos.

Otra indiscreción compartida con el gigante verde es el hecho que, al ser nuestro identificador el número de teléfono móvil, cualquier persona que nos tenga en su agenda podrá chatear con nosotros y si alguien nos incluye en un grupo, nuestro número será visible para cualquier usuario del mismo grupo. Privacidad=0.

Pero el mayor problema de Telegram no tiene que ver con su seguridad interna sino con algo tan “simple” como que perdamos o nos roben el móvil. Para poder desactivar nuestra cuenta en Telegram, nos pedirán nuestro número de teléfono de manera que el código de desconexión lo enviarán a nuestro terminal móvil, (ese que está perdido o en manos de nuestro ladrón). Si utilizamos la versión de escritorio para realizar la desconexión y es la primera vez que accedes al servicio desde otro dispositivo distinto a nuestro móvil, volvemos a encontrarnos con un problema pues, Telegram nos enviará un código a nuestro teléfono para poder acceder a la versión escritorio. Si no es la primera vez, sí podrás acceder al servicio y tener acceso al código de desactivación pero, si no hemos cerrado nuestra sesión en el móvil, tampoco podremos realizar la desconexión.

Como cualquier otro servicio de mensajería, Telegram tiene sus pros y sus contras si bien, el código abierto y su cifrado nos hace tener esperanzas si cuidan un poco sus pequeños inconvenientes.

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